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El plástico del mar que comemos

por ivanlozano

El plástico del mar representa el 80% total de la basura y ese plástico se convierte en comida, no solo para los peces que involuntariamente se lo comen, sino para nosotros los seres humanos que lo comemos a modo de microplásticos a través de los alimentos que ingerimos. España es el segundo país del Mediterráneo que más toneladas de plástico tira al mar, concretamente 126, según los datos facilitados por Aquae Fundación. El 70% se va al fondo marino y el 15% se queda flotando. La mayoría de los plásticos de uso común tardan mucho en degradarse, llegan nuevamente a nuestra cadena alimentaria como microplásticos. Los microplásticos son pequeñas piezas de plástico de menos de 5 mm de largo. Debido a su pequeño tamaño, pueden escapar de los sistemas de filtración de tratamiento de agua y terminar en los océanos o en otros cuerpos de agua. Una variedad de vida marina que incluye zooplancton, pulpo, almejas, ostras, peces y aves marinas puede ingerir microplásticos, lo que puede tener un impacto en la salud. Los microplásticos también entran en la cadena alimentaria cuando los animales carnívoros comen presas contaminadas con microplásticos. Finalmente, los microplásticos se mueven hasta la parte superior de la cadena alimentaria y terminan en nuestros platos.

Para iluminar este tema y crear más conciencia sobre nuestro uso de plásticos de un solo uso, me gustaría compartir una exposición creada por Sweet Sneak Studio para el zoológico de Copenhague, que retrata ocho alimentos diferentes que son propensos a contener microplásticos. Es sorprendente saber que consumimos microplásticos no solo a través del pescado, sino el agua no está a salvo de los microplásticos cuando se compra en botellas de plástico retornables, ya que las botellas tienen el mayor contenido de microplásticos. Los científicos también han encontrado microplásticos en la cerveza, miel y sal marina.

El impacto de los microplásticos en nuestra salud aún no está claro. Aún así, sabemos que los desechos plásticos están dañando la naturaleza. ¿Qué podemos hacer para evitar esto? Reducir el problema en su origen, es decir, reducir el uso de plásticos en nuestra vida diaria y si no nos queda más remedio, depositarlos en el contenedor amarillo para facilitar su reciclaje. De todos depende.

Fotografías: Morten Bentzon

Infografía: Aquae Fundación

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